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Los desafíos que sorteó Argentina para ganarse un lugar en los Juegos Olímpicos

Victoria o frustración, no había dobleces en el juego de resultados para la Argentina. Fue triunfo, desahogo, liberación, el logro más destacado del ciclo de Javier Mascherano y la clasificaci...

Victoria o frustración, no había dobleces en el juego de resultados para la Argentina. Fue triunfo, desahogo, liberación, el logro más destacado del ciclo de Javier Mascherano y la clasificación para los Juegos Olímpicos de París 2024 como subcampeón del Preolímpico. Un respiro para una aventura que empezó enredada antes de viajar, con la baja de un futbolista, y una lista que se redujo para una competencia exigente por el calendario y la respuesta física. El escenario durante un pasaje del recorrido se abrió y provocó ilusión, pero las vacilaciones envolvieron al conjunto en el mayor tramo de la hoja de ruta y por esa razón quedó en la cornisa.

El programa dejó a Brasil como rival para la definición en la última jornada del torneo Preolímpico de Venezuela, y con carácter, actitud y jugadores que asumieron el protagonismo llegó el éxito por 1 a 0 que selló el boleto olímpico. Con dos medallas de oro como antecedentes históricos, recuperar el status de candidato, tras los rotundos fracasos en Río 2016 y Tokio 2020, era el objetivo para la cita que se desarrollará en la capital francesa entre el 26 de julio y el 11 de agosto. Paraguay venció a Venezuela 2-0 en el último partido y se quedó con el título y el boleto restante a París.

El alivio se representó en escenas individuales y colectivas, apenas el árbitro chileno Cristian Garay pitó el final, cuando el arquero Mycael apuraba un tiro libre para lanzar la pelota contra el área argentina. El cuerpo técnico y médico se hizo un racimo y rodeó a Mascherano, mientras el arquero Leandro Brey, de rodillas, hundió la cabeza en el césped; apenas el entrenador se liberó de sus colaboradores fue al encuentro de los futbolistas, y los abrazos y saludos se multiplicaron con Nicolás Valentini, Claudio Echeverri, Ezequiel Fernández, Valentín Barco, Thiago Almada…

Alguna lágrima se escapó entre la felicidad y el desbloqueo de una situación límite: Mascherano renunció después de la eliminación de la Argentina en el Mundial Sub 20 que se organizó en el país, pero entre Lionel Scaloni y Bernardo Romeo –director general de los seleccionados juveniles– torcieron la dimisión, ratificaron la confianza y empujaron a dirigir el Preolímpico.

La victoria 1-0 de la Argentina sobre Brasil

La renuncia de Julián Malatini, que optó por la oferta de Werder Bremen y se quitó de la nómina que viajó a Venezuela, fue el primer escollo para la Sub 23 y para Mascherano, que estando en el país sede debió autorizar un viaje relámpago a Buenos Aires en plena competencia del atacante Santiago Castro para firmar la transferencia de Vélez a Bologna. El DT dirigió y observó cómo afectaban las negociaciones de Marcos Di Césare –de Argentinos a Racing– o de Juan Sforza, que podría emigrar de Newell’s a Vasco da Gama.

En el campo de juego, donde se vislumbra la tarea del entrenador, la defensa fue el sector de la alineación que más sufrió, entre lesiones y suspensiones: Di Césare y Joaquín García, que empezaron como titulares el torneo, debieron dejar la alineación por molestias musculares; el zaguero volvió con Brasil, y fue reemplazado por el lateral en el segundo tiempo. Valentín Barco y Gonzalo Luján fueron expulsados con Venezuela, en el polémico estreno del Cuadrangular Final, y Juan Nardoni, un volante que debió reconvertirse en defensor ante la urgencia, se desgarró en el juego con Paraguay, por la segunda fecha del mini torneo que clasificó a los dos representantes de la Conmebol a los JJ.OO.

Con una defensa averiada, la línea de volantes debía ser un dique en el torneo, pero el seleccionador no logró componer una estructura confiable. Para el cotejo con Brasil apeló a los tres mediocampistas con los que inició el certamen: Equi Fernández, Sforza y Cristian Medina. No tenía muchas más alternativas, porque para el encuentro definitorio no dispuso de Federico Redondo, que acumuló dos amonestaciones y recibió una jornada de suspensión.

El retroceso, reagruparse, reordenarse cuando se pierde la pelota, es una vieja cuenta pendiente para Mascherano, porque sus equipos fallaron también en esa faceta del juego en el torneo Sudamericano y en el Mundial Sub 20 de 2023. Ese déficit lo capitalizó Paraguay –rival con el que empató agónicamente dos veces, 1-1 en la etapa de grupos y 3-3 en el Cuadrangular Final– y explotaron también Venezuela (2-2) y Brasil. El Scratch fue el único que no logró convertir: descubrió un muro en las atajadas de Brey, en particular en el segundo tiempo, cuando el guardavalla ahogó los festejos de los ingresados Gabriel Pec y Kennedy, juvenil que selló la final de la Copa Libertadores del año pasado a favor de Fluminense frente a Boca.

Llamativamente, y ante todas esas vallas, la Argentina finalizó el Preolímpico invicta, con tres victorias y cuatro empates. Convirtió en todos los partidos, sumó 17 goles en siete juegos, y en ese rubro se destacaron Almada y Luciano Gondou. Capitán, líder futbolístico, campeón del mundo en Qatar 2022, máximo anotador del equipo con cinco festejos –tres de penal–, Almada frente a Brasil enseñó talento y jerarquía para adueñarse de la pelota para generar ofensivas y cuidar el balón, tras la ventaja. También estuvo a centímetros de anotar: estrelló un tiro libre en el poste en el primer tiempo. Fue el eje a lo largo del recorrido y cuando se encendió, el equipo tuvo el salto de calidad que se esperaba de una selección que desde los nombres invitaba a esperanzarse.

El caso Gondou es una rareza: el atacante de Argentinos saltó desde el banco y convirtió frente a Paraguay, Perú y Chile; recién obtuvo un lugar en la formación con Uruguay, cuando la selección jugó con nombres alternativos, porque ya había asegurado el pasaje al Cuadrangular Final. Volvió a la lista de recambio y recuperó la posición de titular con Brasil, dándole forma a un doble 9 con Castro. Otro detalle: fue la primera vez que la Argentina utilizó dos jugadores de área en el torneo desde el inicio. Y cuando la desesperación, porque el reloj avanzaba y el gol no llegaba, el “Bombardero de Rufino” versión siglo XXI se elevó en el área y de cabeza conectó un Centro de Barco.

El gol desató el nudo y también dio riendas al equipo. Almada y el Diablito Echeverri fueron víctimas de faltas que aquietaron el ritmo; Solari pudo estirar el marcador, pero Mycael desvió el remate. También Barco, que desde posición cerrada y desde la derecha hizo explotar la pelota en el travesaño; el lateral-volante, más allá de la asistencia en el gol, volvió a equivocarse con acciones innecesarias que elevaron la temperatura de un partido que, a pesar de ser clásico y definitorio, se sostuvo sobre los carriles de la disciplina.

Almada en andas de Castro, que además levantó a Gondou; los bailes y los abrazos de todo el grupo, señal de objetivo cumplido. Ahora será el tiempo de proyectar París 2024, quizás con Messi, que felicitó al grupo y a Mascherano, su exladero y que lo invitará para los JJ.OO. El Jefe, el único deportista argentino con dos medallas de oro y que ahora intentará sumar una tercera como seleccionador.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/los-desafios-que-sorteo-argentina-para-ganarse-un-lugar-en-los-juegos-olimpicos-nid11022024/

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